desvaríos

¿El amor lo puede todo?

5:04Alessia Villanueva


“El amor lo puede todo”. Seguramente hayas leído y oído esta frase miles de veces; es tan falsa como quien la dijo por primera vez, vaya usted a saber quién, pero estoy convencida de que no debió tomarse su tiempo –o no se encontraba en el mejor de sus días- cuando decidió hablar así de algo tan etéreo y complicado como resulta el amor.

Amores hay muchos. Tanto tipos como personas que lo encarnan para nosotros a lo largo de nuestras vidas. Y locuras por amor también hemos hecho todos; algunos más que otros. ¿Pero dónde tiene su límite ese sentimiento tan profundo que nos desborda el alma de vez en cuando, y nos desordena la vida sin apenas poder hacer nada al respecto? Porque hay un límite, por supuesto que hay un límite; siempre hay límites. ¿Eso significa que lo que sentimos no es amor, ese amor del bueno que, según las películas Disney, “lo puede todo”? En absoluto. Es más, me atrevería a decir que hay tantos matices de amor como personas estamos en este mundo.

De la misma manera que yo no veo el color rojo igual que lo ves tú, querido/a lector/a, tampoco amo igual que tú, -exceptuando daltonismos-. Mi forma de amar vendrá determinada por toda mi vida, desde el momento de mi nacimiento; y eso incluye muchas cosas, demasiadas para poder resumirlo en una sola frase: experiencias, determinantes genéticos, cultura, educación, zona geográfica, religión, pensamientos… Y podría seguir citando, pero no quisiera extenderme demasiado. Pero a lo que voy; que estés enamorado/a no significa que de repente tengas superpoderes y puedas conseguir cualquier cosa ni salvar cualquier situación. Bien es cierto que resulta un aporte extra a tu acostumbrada –más o menos activa- fuerza de voluntad, pero no son los polvitos mágicos de Campanilla. No te hacen volar, por mucho que tú lo creas.

Con esto no digo que no esté a favor de lanzarnos al vacío. Cuidado, que yo soy la primera que da un paso al frente y se avienta hacia el precipicio. Quien no cambia, no vive; esa sí que es una buena frase, -apúntala-. Lo que defiendo es que debemos tener un “colchón” abajo por si nuestras alas de enamorados se despluman de repente, -y no hablo del amigo feo-. Un as en la manga. Un camino alternativo por dónde tirar en caso de emergencia sentimental. ¿Sabes cuál es la buena noticia, ahora que nos hemos desplomado de nuestro sueño para dos? Que esa segunda vía suele empezar por ti mismo. Nunca confundas amar a alguien y entregarle lo mejor de ti, con alienar tu propio criterio, tu propio ser. Recuerda que, por mucho que tú ames a alguien, él o ella no ama igual que tú –aunque te ame-, y si esa forma suya de amar le ha permitido perderte, no deberías seguir repitiéndote eso de “el amor lo puede todo”, porque será como enfilar el pasillo de tu casa y correr en dirección a la pared que tienes delante, apuntando con la cabeza, para que duela más. ¿Resultado? Tú acabas jodido/a, y la pared se queda igual.


No nos engañemos. El amor no lo puede todo. Eso no significa que no sea amor, simplemente que no es el suficiente para ti. La clave está en encontrar la medida perfecta, el equilibrio. Y como último consejo: tampoco dejes de lado tu amor propio; a veces es la chispa que te permite amar y ser amado como tú te mereces.

También te puede interesar

0 comentarios

Popular Posts

Flickr Images

Formulario de contacto