Se nos va de las manos. Aunque CampofrĆo se siga empeƱando cada Navidad en que no, sĆ se nos va de las manos, y mucho. Escuchaba esta semana a PĆ©rez Reverte decir que "la gente es deliberadamente analfabeta" y como acostumbra, no deja de tener razón. No deja de plasmar una aplastante realidad que parece que se quiera ignorar de alguna forma por la sociedad patria en su conjunto. QuizĆ” resulte que la manifestación propia de la ineptitud absoluta salta mucho mĆ”s a la vista que la corrección o la lucidez por eso de que la ignorancia es mĆ”s que atrevida, pero hay detalles -quizĆ” pequeƱos puntos negros que resaltan en la pulcritud de un folio en blanco- que revelan que EspaƱa tiene graves problemas a corregir, sobre todo en lo que a educación se refiere.
PongĆ”monos en antecedentes. No voy a ponerme a repasar datos estadĆsticos que aburran al lector medio -la estadĆstica dice que si yo tengo dos coches, y mi vecino ninguno, los dos salimos a un coche por cabeza-, y ni siquiera voy a ir mĆ”s lejos de lo que esta semana nos ha deparado para ahondar en el tema que intento dirimir.
24 de marzo de 2014. Minutos despuĆ©s de las diez de la maƱana, un avión de la compaƱĆa alemana 'GermanWings' con destino Düsseldorf (Alemania) se estrellaba contra los Alpes. Sin supervivientes. 150 muertos, cincuenta de ellos de nacionalidad espaƱola. Las cadenas nacionales interrumpĆan su programación habitual para cubrir la información del suceso. Mientras, en Twitter, sucedĆa esto:
Dejando a un lado los atropellos ortogrĆ”ficos que nuestros amigos cometen, creo que es difĆcil sentir mĆ”s vergüenza ajena en tan solo 140 caracteres.
QuizĆ” erre al intentar hacer un anĆ”lisis mĆ”s profundo del tema, porque no creo que la profundidad sea una caracterĆstica relevante en el cerebro de estos personajes. Es mĆ”s, es posible que ni conozcan lo que significa la palabra "profundidad", pero aĆŗn asĆ me gustarĆa hacer hincapiĆ© en el respeto que estos intentos de persona tienen por la vida de otros que no sean ellos mismos. EgoĆsmo e ignorancia en su mĆ”ximo exponente. Y yo me pregunto: ¿es normal que en un paĆs en que hay instaurado un sistema de educación pĆŗblico y universal ocurra esto? Lo sĆ©, me vais responder que no, que no es normal. Que son unos cuantos centenares de casos aislados, la excepción que confirma la regla o una aguja en un pajar. Puede ser, pero esa aguja aglutina cada dĆa un millón de espectadores de media frente al televisor para ver como cuatro maromos que no saben sumar 2+2 se pavonean ante cuatro siliconadas a las que les da para saber que de lo que se come se caga y poco mĆ”s. Personajes que por supuesto cobran mĆ”s dinero del que cualquier ingeniero verĆa trabajando -despuĆ©s de haber emigrado a Alemania, obviamente- en un aƱo. Eso son los valores que este tipo de programas irradian. Ignorancia por doquier, culto al cuerpo y cuerpo inculto. Estos son los programas mĆ”s vistos de nuestra parrilla televisiva mientras nuestras ciudades se inundan de carteles publicitarios diciendo que los "espaƱoles estamos hechos de talento". Curiosa paradoja, cuanto menos.
Realmente no sé si estos programas de televisión han contribuido a generar la ignorancia, o si es la propia ignorancia la que da audiencia a estos programas de televisión. Es como lo del huevo y la gallina. La cuestión es que esto, pese a quién pese, existe. Y nos influye. Nos influye hasta el punto de que el valor del voto de ese millón de personas vale lo mismo que lo que votes tú. Lo sé, es escalofriante.
Al final, si tiramos de historia, la picaresca siempre ha sido algo muy "typical spanish", aunque haya variado en su ejecución. De LĆ”zaro de Tormes a Rafa Mora. Es algo insultante llamarlo picaresca, porque en definitiva, nuestra entraƱable figura literaria usaba su mente para sobrevivir y aquĆ nuestro ejemplo sobrevive sin usar su mente, pero mientras Ć©l se pasea con un BMW por mi calle, yo refresco la bandeja de entrada de mi e-mail rezando para que me hayan concedido la beca de matrĆcula. Pero eh, esto es Marca EspaƱa, seƱores.
Volviendo al tema del voto, es necesario concienciar a todas estas personas de que la cultura es poder. Poder para elegir, para vivir mejor, para crear una sociedad sana y libre. Un pueblo culto tiene la capacidad intrĆnseca de elegir correctamente a sus gobernantes, o al menos, de corregir cuando estos demuestran que no son vĆ”lidos para llevar el timón. Por el contrario, una sociedad que elige la ignorancia como cuna, Ćŗnicamente se asemejarĆ” al rebaƱo de ovejas que coge camino firme hacia el matadero. Porque la ignorancia se elige. QuiĆ©n es analfabeto hoy en dĆa es porque quiere, porque a su disposición tiene infinidad de medio para informarse. Ya no hablo de conocer la obra de Lope de Vega, VelĆ”zquez o Vivaldi, hablo de conocer las decisiones que los polĆticos que te representan toman dĆa a dĆa en tu nombre, porque al final lo que ellos decidan va a influir en tu persona. Hablo de crear conciencia polĆtica. Hablo de información en tiempos en los que la desinformación, desgraciadamente, corre como la pólvora. En tiempos en los que cualquier bulo morboso tiene mĆ”s alcance que una noticia de verdad. Hablo de la vergüenza. De la vergüenza ajena que me produce ver que la final de un programa como 'Gran Hermano:VIP' reĆŗna a cinco millones de televidentes el dĆa de su final, de la vergüenza que me genera ver como un tweet de BelĆ©n EstebĆ”n -alias: me tiro a un torero y vivo del cuento-, tiene mĆ”s repercusión que el medio oficial que informa del accidente de avión antes mencionado, de que se paguen millonadas a peleles en platós "por ser hijo de" o "por haberme liado con", y que luego nos quejemos de que nuestros polĆticos nos roban. La pregunta es ¿pero cómo no nos van a robar? si ya ni siquiera sabemos las leyes que promulgan de un dĆa para otro porque el nuevo tema de PaquirrĆn ocupa mĆ”s tiempo en nuestra televisión que cualquier nuevo descubrimiento cientĆfico. Porque la caja tonta es cada vez mĆ”s tonta. Y no se si genera tonterĆa, o la tonterĆa la alimenta, pero se que es un problema. De educación, de cultura y de futuro.
Bienvenidos al paĆs de la "cocreta". Bienvenidos a la vergüenza nacional.

